LUIS CABRERA: MALVINAS DEBE SER OCUPADA POR LA CULTURA Y LA HISTORIA ARGENTINA

PARTIDO NACIONALISTA CONSTITUCIONAL UNIR del CHACO

Nosotros entendemos que el rol de los héroes de Malvinas es mucho más que relevante en la construcción de cualquier sociedad porque entendiendo que toda medida educativa debe tener como primer objetivo la formación y consolidación de la nacionalidad es menester poder resaltar aquellas figuras del contexto nacional, provincial y municipal que sirvan de estereotipo o modelo del hombre promedio, que sirvan de referencia al ciudadano común.  Si uno entregara a la sociedad modelos de hombres que con su arrojo se han convertido en héroes defendiendo el espacio vital, porque la verdad que nosotros no deglutimos ese cuento de los chicos de la guerra, seguramente tendremos mejores ciudadanos y a través de ellos mejores dirigentes.  Vas a obtener ciudadanos que entiendan que cada día que pasa es un día menos en este mundo para cumplir la misión con la cual Dios nos envió al mundo y habrá quien pueda estar más o menos de acuerdo con esto, pero fijate un detalle que al ojo común pasa inadvertido, pero que refleja un estado de conciencia nacional deficiente: en la capital de los EEUU las grandes avenidas llevan el nombre de todos los estados de la Unión.  En nuestra Capital Federal hay 123 avenidas, pero solo cinco tienen nombre de provincias; los otros 17 estados tienen calles, algunas muy humildes, como Misiones con 4 cuadras, Chaco y Santa Cruz con 3, Chubut con 2 y Rio Negro con 1. Pero un Presidente Norteamericano tiene una avenida de 12 cuadras y un Ministro Ingles otra de 37, tres presidentes norteamericanos tienen calles de 24, 38 y 44 cuadras.- De hecho uno de los Coros más importantes del país lleva el nombre del presidente Kennedy.  Aquí en la ciudad de Resistencia a seis cuadras de la plaza una adinerada francesa tiene una calle con su nombre y en Sáenz Peña el antes mencionado Kenedy también tiene la suya, en síntesis diríamos que vivimos admirando lo externo para empobrecer lo nuestro y que es aquí donde arranca el proceso de transculturación que no solo no nos beneficia en nada si que nos perjudica y expone nuestras debilidades para que sean explotadas a gusto y paladar.

La población argentina además de ser escasa, está centralizada y es por esto que no podemos defender el territorio como debiéramos ya que el espacio vital se recupera ocupándolo y de esa manera se defiende, entonces Malvinas no se va a recuperar con que le pongamos el nombre de gaucho rivero a una copa de futbol, el espacio vital debe ser ocupado. Ocupado por la cultura, por las artes, por la ciencia y la forma de vida.- Claro que en este punto nosotros no podemos exportar cultura e historia argentina si no podemos ponernos de acuerdo entre nosotros cuales es esa cultura e historia.

Vivimos en un estado de conciencia nacional deficiente que se revela en detalles mínimos como el nombre de nuestras calles y lo cierto es que los pueblos que pesan en el mundo conservan religiosamente sus tradiciones, su cultura y a los hombres que dieron la vida por ellos, que de hecho esos mismos hombres son los que sirven de modelo a seguir a aquellos hijos de la patria que aun no han nacido.

La nueva historia oficial se ha encargado de empobrecer la imagen de los heroes, para construir un negocio entorno a toda este mal relato de la realidad que nos indica que aquellos que pelearon eran los pobres chicos de la guerra.

Más adelante cabrera continuo diciendo a pesar de que la historia la escriben los que ganan, quienes la escribieron en esta oportunidad afirman que de chicos no tenían nada y son admirados alrededor del mundo descriptos como moluscos que se prendían a las rocas malvinenses soportando más de veinte horas de ataque constante sin relevos ni reaprovisionamiento.  Contrario a lo que el progresismo nos enseña con su informe Ratenbach.- Barrionuevo hasta hace muy poquito caminaba entre los chaqueños con inexistente reconocimiento siendo uno de los autores del hundimiento del destructor Coventry pasando sin pena ni gloria por Resistencia, cuando deberíamos haber tenido otro tipo de trato con el.- Deberíamos haberles mostrado a los chicos que están en escuelas secundarias que tenemos hombres que han escrito paginas de la historia llenas de gloria.  Nosotros observamos en nuestro paso por las escuelas que cuando menos 9 de cada 10 alumnos no conoce ni de nombre algun Héroe de Malvinas.

Yo les diría que este 2 de abril sería bueno que reflexionemos y tomemos conciencia de que lo que tenemos no es una historia pobre, que hoy por hoy la Argentina se resume a una suma de individualidades.- Que somos 40 millones de individualidades y es aquí, en esta fecha, en estos hombres y en la memoria de ellos donde los argentinos podemos encontrar un pasado común por el que pelearon y un destino en común por el que deberíamos pelear.

Desde 1830 con el gaucho Rivero, hasta acá hemos empobrecido nuestra historia, para después olvidarla, y ya desde aquella época somos sometidos en nuestra tierra por no entender que como dijo José Hernández: pues son mis dichas desdichas las de todos mis hermanos, ellos guardan ufanos en su corazón mi historia, me tendrán en su memoria para siempre mis paisanos.- Es la memoria un gran don calidad muy meritoria y aquellos que en esta historia sospechen que les doy palo sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.

Felipe Airala
Sec. Prensa
PNC UNIR CHACO

EL REVISIONISMO NO NECESITA INSTITUTO

Nota de opinión por Alberto Asseff *

Hace casi medio siglo que el revisionismo histórico ganó la memorable batalla por integrar la historia argentina. No triunfó para hacer otra historia, sino para sincerar y completar la que hasta entonces estaba escrita y que ostentaba el carácter de ‘oficial’. Así, Rosas se ubicó al lado de todos los otros. Todos con sus yerros y sus logros.

Cierto es que, como producto natural de la antítesis acción-reacción, existió un revisionismo que pretendía suplantar al relato histórico a la sazón vigente por la nueva versión. El archiconocido vaivén, tan impropio de un país maduro, pero común entre nosotros como síntoma pertinaz de nuestra adolescencia nacional.

Empero, la victoria revisionista se obtuvo sin inhumaciones. Nadie sepultó a Mitre ni a ninguno de los grandes varones de la historiografía. Ellos coexistieron, en una única galería, con Julio Irazusta, Ernesto Palacio, Arturo Jauretche, Roberto H. Marfany y tantos otros estudiosos de nuestro pasado, sin olvidar a los precursores Adolfo Saldías y Manuel Gálvez.

El revisionismo salió airoso sin necesidad de ‘sangre’ ni entierros. Fue un raro caso de un éxito de la unión argentina. Nadie se ensañó con sus antepasados que habían escrito una historia parcial. El revisionismo fue indulgente porque era consciente que aquella historia se forjó en medio de los cañones humeantes y de los odios frescos.

A su vez, los ‘oficialistas de la historia de visión sesgada’, obraron pacíficamente. Recibieron, entre resignados y comprensivos, a la historia completa como quien sabe que ineluctablemente llegaría la hora de integrar la verdad.

Entonces, ¿qué motivos existen para erigir un Instituto del Revisionismo y llamarlo Manuel Dorrego?

No existe argentino que no llore, en el fondo de su alma y sin siquiera estar compenetrado de ese hecho nefando, el crimen de Dorrego, en Navarro, en 1828. Fue horrendo. Sin cortapisas.

El gobernador de Buenos Aires, soldado de la Independencia y uno de los padres del federalismo tampoco pide reivindicación. La tiene y sobradamente.

Al anunciar al flamante Instituto, la presidenta dijo que “nosotros perdimos en Caseros y ellos (los norteamericanos) ganaron la Guerra de Secesión y por eso fueron la potencia más fuerte del mundo…”.

En rigor, Caseros podría merecer una catarata de opiniones negativas, así como es innegable que por algo aconteció. En suma, fue. No podemos conjeturar retrospectivamente. Así escribamos un volumen no lo podremos testar.

Sin embargo, me preocupa lo que escribió Julio María Sanguinetti, ex jefe del estado uruguayo cuando colige que de esas palabras podría derivar “una Argentina intervencionista”. ¡Claro! El derrotado en Caseros estaba empeñado en reconstruir la Confederación Argentina, con todas sus provincias, incluidas la otra banda y el Paraguay (sin omitir a Tarija y quizás a otras del Alto Perú). El Instituto no anulará a Caseros y sus consecuencias. Y si actúa a destiempo, podría agudizar sus efectos perniciosos por la vía de las reacciones y confrontaciones que generaría, sobre todo en la región. Lo de Sanguinetti es un anticipo.

Hoy a esa división del pasado – tan dolorosa y perjudicial para todos (así como nosotros lo perdimos, el Uruguay – el Paraguay y Tarija también – nos perdió a nosotros…)- sólo la vamos a sanear y reparar con unión. Pero unión de verdad, traduciendo en hechos las caudalosas palabras que se verbalizan y escriben en los foros sud y latinoamericanos.

Resultan tan disonantes la creación del Instituto como la velada advertencia de Sanguinetti. Tan inútiles.

Abogo por un Instituto de la Unión Sudamericana – que incluye a la prioritaria rioplatense. En su seno podríanse estudiar y proponer estrategias hacia el futuro, ese que nos convoca a concertaciones y no a polémicas estériles ¿Podremos elevar la mira?

*El autor es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires

 

JURÓ ALBERTO ASSEFF

Este martes 6 de diciembre prestó juramento el Dr. Alberto Asseff, Diputado Nacional electo por la provincia de Buenos Aires.

En medio de una multitud que copó los palcos de la Cámara de Diputados del Congreso Nacional, Alberto Asseff, Diputado Nacional electo por la provincia de Buenos Aires, Alianza Compromiso Federal, prestó juramento evocando a los 649 caídos en la batalla de Malvinas.

Cuando la mayoría de los diputados oficialistas realizaron su juramento haciendo loas al poder ejecutivo, el candidato electo por Compromiso Federal, Dr. Alberto Asseff, rindió homenaje evocando a los héroes caídos en la guerra de Malvinas, provocando el aplauso espontáneo del recinto.

Así, llega al Congreso Nacional un aire renovador y una voz patriótica, que tanta falta le hace a nuestra querida Nación Argentina.

EQUIPO PRENSA UNIR

Foto: Favio Lorenz

LA CLASE MEDIA: ESA IMBATIBLE, PERO SIEMPRE CASTIGADA

Diálogo entre Colbert y Mazarino durante el reinado de Luís XIV de Francia, el ‘Rey Sol’, ¡Hace cuatro siglos!

Jean-Baptiste Colbert


Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que engañar al contribuyente ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara cómo es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello…

Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. ¡Pero el Estado…! ¡Cuando se habla del Estado, eso ya es distinto! No se puede mandar el Estado a prisión. Por lo tanto, el Estado puede continuar endeudándose.

¡Todos los Estados lo hacen!

Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso? Con todo, precisamos de dinero, ¿y cómo hemos de obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?

Mazarino: Se crean otros.

Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.

Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.

Colbert:Entonces, ¿sobre los ricos?

Cardenal Mazarino

Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres.

Un rico que gasta, sí.

Colbert: Entonces, ¿cómo hemos de hacer?

Mazarino: Colbert, ¡tú piensas como un queso de Gruyere o como un orinal de enfermo! Hay una cantidad enorme de
gente entre los ricos y los pobres. Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos…, cada vez más…, ¡siempre más!

A esos, ¡cuánto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!

¡Son una reserva inagotable!

REVISANDO EL “REVISIONISMO” Y SU FLAMANTE INSTITUTO

Por Luis Cabrera *

El problema básico es que el Instituto del Revisionismo está mal planteado en el decreto presidencial porque se lo ubica al revisionismo en función de los intereses políticos partidistas, se propone un revisionismo para mantener entretenida la gente sin concretar la misión y objeto de tener una historia única como elemento catalizador y de inspiración de la nación.

De un decreto presidencial surge el Instituto Juan Manuel Dorrego a cargo del historiador Pacho O`Donnel que será una institución dedicada al estudio y revisionismo histórico que en mi opinión personal debería quedar reservado a los ámbitos profesionales y científicos avezados a la materia, capaces de discutir con sapiencia, técnica y conocimiento cabal.

El fundamento suscita mi preocupación más honda. El hecho de que se destripe la historia de nuestro país dejando a la postre las vísceras y sus emblemas que serán corroídos por los cuervos de otras naciones e intereses. Esta no es una práctica nueva; es más, del relato del mismísimo Pacho se desarrolla el episodio en que el Brasil en el discurso abreva no tener interés en la Banda Oriental dominada por Artigas, pero simultáneamente se declara protector de la libertad e independencia de la provincia nuestra; paralelamente intentan el restableciendo de los Incas, enlazada con la casa de Braganza, inventando una nobleza incaica enmascarada en un falso americanismo infiltrándose de este modo en Sudamérica toda.

El Cnel. Miguel Ángel BASAIL, gran gobernador chaqueño, me enseño que si nuestra nación fuese un árbol, su historia y su cultura serian las raíces de ese árbol.- Al ser una nación tan joven sus raíces están expuestas y corremos el riesgo de cómo dije antes ocasionar una división seria e importante en la nación terminando de este modo nuestro árbol en el piso por ese fragor acientífico de creer que cualquiera puede debatir la historia y exponer sus raíces tanto como pueda.- Uno de los que mejor domina este arte de enseñar que somos el fruto de prostitutas, proxenetas, que Malvinas es la locura de un borrachos y Obligado es una más de las batallas perdidas, que San Martin era un pedófilo y que no somos descendientes de españoles sino de africanos es el historiador Felipe Pigna que también integra el denominado Instituto.- Yo prefiero a la historia que recuerda a Malvinas como una causa Nacional que nació con la nación y que hoy sigue viva, mas alla de cualquier borracho.  Al San Martin de San Lorenzo y de Chacabuco y Protector del Perú, a aquel que en carta a Artigas afirmo: “Mi sable nunca saldrá de su vaina por opiniones políticas”.

El instruido interpreta que el falto de instrucción naturalmente conoce todos los pormenores de la historia que el primero contara y en este tren evita, voluntaria o involuntariamente enmarcar las situaciones que relata dándole una interpretación desordenada a la historia generando así el efecto inverso.- En lugar de unir, desune porque se mezclan pasiones, intereses y otros menesteres en la discusión y en la cabeza de un hombre que además dispone de un escenario donde cualquier papista envuelto en pasiones con mentiras inspiradoras hace lo que hiso Luis delia en la plaza de mayo cuando trompeo a un ruralista llamándolo Oligarca y golpista, a un pobre tipo que vende su producción por dos mangos y gracias al cual se mantiene una joda que en este país nunca se vio.  La cosa se va dando más o menos en el mismo sentido cuando no faltan quienes, evocando el pensamiento de don Arturo Jauretche, pero sacándolo del contexto de su tiempo, hablan de la Oligarquía del campo, acusándolos de miles de situaciones en un presente real que dista muchísimo de lo que el sector agrario era en tiempos pasados y en este sentido, métodos equivocados o malintencionados destrozan, deforman y desfiguran las causas más justas.

Hay que poner sumo cuidado en no seguir dividiendo al país. Es inadmisible que una justa y ganada lucha por poner los hombres, hechos y cosas de la historia en lugar – eso fue el memorable REVISIONISMO de Irazusta y tantísimos grandes historiadores – reaparezca hoy en la segunda década del s.XXI no para afirmar nuestra identidad, sino para desunirnos. LA HORA EXIGE COMO MÁXIMA ESTRATEGIA UNIR A LOS ARGENTINOS. En el partido UNIR en eso estamos y no abdicaremos.

*Presidente del PNC UNIR Distrito Chaco

 

PAÍS CON PROYECTOS por Alberto Asseff

Nota de opinión por Alberto Asseff *

Estamos en la segunda década del s.XXI y seguimos sin proyectos. No se puede vivir plena y cabalmente sin proyectos.

Esa adolescencia nos impide tener un sur (lo digo así expresamente ya que ¿por qué sólo el norte es sinónimo de orientación? En todo caso la orientación estaría en el este…).
No sería para nada ocioso ni declarativo que nos pusiéremos metas en todos los campos y áreas de nuestra vida común.

Metas a diez o quince años en calidad educativa mensurada mediante diversos parámetros, tales como deserción escolar, disciplina, rendimiento de alumnos y maestros, grado de integración de la comunidad educativa abarcando a toda la familia, capacitación del magisterio y mucho más. En salud y prevención de enfermedades y adicciones, incluyendo la racionalización en la asignación de los recursos cuantiosos que aplicamos al sector. En cultura del trabajo, medida por la traslación gradual de la ayuda al empleo laboral efectivo. En convivencia y seguridad a través del descenso de la violencia y conflictividad social y vecinal y en el delito. En profesionalismo y actitud a través de una incitación colectiva a trabajar con amor y dedicación por lo que hacemos. En productividad mediante el sencillo expediente de economizar recursos para obtener mejores resultados. En reducción del déficit de tres millones de viviendas. En modernización de la infraestructura y el transporte ineludibles para potenciar al país y dinamizar su economía. En creación de miles y miles de nuevas pymes productivas. En desburocratización y descentralización político-administrativo-económico-demográfica (¿vamos a asistir desidiosos a la desmesura desquiciante del crecimiento del Área Metropolitana?). En integración cultural, política y económica de América del Sur. En reforma política y también judicial (¡habría que poner un límite temporal a los juicios! Justicia es sentencia oportuna).

En un sinfín de asuntos la Argentina requiere proyectos. Inclusive hasta en cuestiones que a primera vista pueden parecer nimias a la luz de los objetivos grandilocuentes: reducción de la obesidad de la población; la vida sedentaria; el consumo de alcohol; los accidentes viales; la suciedad urbana.

También tendríamos que proyectar metas en una cuestión algo abstracta, pero de la que penden y dependen muchos hechos concretos: la calidad institucional y el respeto a las leyes.

Otra cuestión mayúscula es la impunidad, matriz perversa de todas las patologías sociales comenzando por la malversación y/o defraudación de los recursos públicos. ¿No llegó la hora de ponerle fin?

Existen centenas de asuntos en los que debemos establecer objetivos, único modo de medir por los resultados. Una buena gestión tiene una vara: lo que va de lo prometido y fijado al comienzo, cotejado con el balance final que consigna los hechos reales producidos.

Los partidos políticos antes de concurrir a una elección sancionan la llamada “plataforma” o programa y están obligados a comunicárselo a la Justicia Electoral que a su vez lo publica en la página web. ¿Para qué esta formalidad si nunca nadie o autoridad alguna llama a los elegidos para que rindan cuentas del cumplimiento de esa plataforma? Es como tantas, letra muerta. Hipocresía disfrazada de formalismo legal.

La sensación que nos embarga es que andamos a tientas y muchas veces a locas hacia una parte tan difusa que hasta se parece mucho a la nada. Nos falta misión colectiva lo cual desmadra las misiones personales. Es harto difícil compatibilizar millones de misiones individuales y miles de sectoriales cuando carecen de un marco genérico que las contenga. Este genérico no es otro que el proyecto común. El proyecto es ordenador por excelencia.

Proyecto común no implica -¡para nada! – segar o truncar aspiraciones y legítimas ambiciones individuales o sectoriales. Supone, sí , articularlas.

No hay cuerpo sin articulación. Si no tuviéramos columna vertebral no podríamos existir. Seríamos semejantes a una ameba, ese conocido protozoo. Sólo hay sociedad si se la vertebra moral, cultural, institucional, legal y políticamente. El proyecto colectivo es vertebrador por antonomasia. Su ausencia significa un factor de inepcia funcional para ese colectivo.

Claro es que un proyecto reclama políticas de Estado. No se concibe un proyecto de verdad y en serio para un bienio o a lo sumo cuatro años. Tampoco puede montarse a horcajadas de una meta partidista y/o personal – permanecer doce o dieciséis años en el podio del poder. Un proyecto es inmensamente más trascendente y plausible. Está pensado para el país, no para la bandería o para la persona.

Alguna vez lo dijimos: la Argentina clama – a veces con sordina, otras pocas estentóreamente – por ambición nacional y no por codicia personal.

El proyecto común debe trasuntar y sustentar la ambición nacional.

*El autor es diputado nacional electo por la provincia de Buenos Aires

Y vicepresidente del partido nacional UNIR

El aniversario de la muerte de Francisco Pascasio Moreno

(Por Marcelo Fernández)

Francisco Moreno

El 22 de noviembre se recuerda la desaparición del perito Moreno, acaecida en 1919; una de las figuras más importantes de la historia de nuestro país, sobre todo si se la mira desde la Patagonia. Moreno fue uno de los primeros hombres blancos en llegar a estas regiones “desde el Atlántico”, dicho así por contraposición a los anteriores europeos que la visitaran provenientes de la costa del Pacífico (Chile), desde el siglo XVII, cuando Juan Fernández -expedicionario español- descubriera el Lago Nahuel Huapi.

A Moreno se deben cosas muy importantes. Para el país, y para el sur en especial. Gracias a sus conocimientos de esta región, a su pericia, y hasta a su astucia, los argentinos pudimos consagrar nuestros derechos terriroriales sobre la Patagonia. Gracias a él se conocieron muchas cosas del suelo patagónico y de sus habitantes; y a él también se debe la existencia de los Parques Nacionales, de los cuales el de Nahuel Huapi (primitivamente “del Sur”) fue el primero en América, y se formó merced a la donación de tierras que Moreno realizara al Estado Nacional, específicamente a esos fines, y las cuales fueron luego ampliadas en gran forma para concretar esta jurisdicción de resguardo y preservación.

Moreno fue un verdadero explorador…, un descubridor. Hombre apasionado por la ciencia y la Naturaleza, sus solitarias incursiones lo llevaron en pleno siglo XIX a lugares donde muy pocos, o nadie había llegado. Así logró contactos y relaciones que otros blancos jamás habían experimentado, y cultivó la amistad de muchos aborígenes, entre los que se cuenta la mítica relación con don Valentín Sayhueque, el “Señor de las Manzanas”, aludiendo al territorio que este importante jefe indio dominó durante buena parte de su vida, y que abarca un amplísimo territorio, incluyendo este sector de la norpatagonia cordillerana.

Ese hombre bajito de enorme visión e inacabable energía hizo más por su país, y por esta parte de la patria, que muchos de todos los gobiernos juntos, y se le debe un recuerdo respetuoso y agradecido, más allá de la miopía histórica de algún triste pretendido detractor de este gran héroe.

Moreno fue quien logró, con su sapiencia y demostraciones, zanjar muchas de las diferencias limítrofes con el hermano país de Chile, defendiendo con todo su conocimiento nuestra soberanía. Es interesante saber que su increíble gesta fue reconocida por sus contemporáneos, en vida. Fue precisamente durante un homenaje que se le realizó en Parque Lezama, con la asistencia de todos los representantes del mundillo “oficial” del Buenos Aires de entonces, que le tocara al Comisionado Británico en nuestro país sintetizar el reconocimiento de los presentes en su discurso, diciendo:

“El doctor Moreno ha desplegado en defensa del derecho de la República Argentina todas las facultades notables que posee, la actividad mental y física, sus vastos conocimientos científicos, la práctica de la cordillera -que conoce como pocos- un ardor y patriotismo que le dan derecho a la gratitud de sus conciudadanos”

Además, debe saberse que cuando sus viejos amigos aborígenes perdieron su poder y dependieron de la buena voluntad del gobierno argentino para conseguir tierras donde afincarse (luego de haber sido derrotados por las tropas regulares del país), Moreno les ofreció su casa y su apoyo, y les ayudó a realizar los engorrosos trámites y gestiones para conseguir el objetivo propuesto, alojándolos en Buenos Aires, y demostrando la calidad de persona que sabe honrar la amistad.

La tarea del perito

Argentina y Chile acababan de firmar un tratado para la fijación de límites, y se trataba de encontrar a la persona ideal que representar los intereses nacionales. Se imponía la figura de Francisco Moreno. Nadie conocía como él la cordillera, y de forma tan directa; habiendo iniciado sus exploracones en la década de 1870, durante su juventud. Moreno aceptó el cargo que le fue ofrecido en julio de 1896, y comenzó de inmediato a volcar en su ejercicio toda su ciencia y experiencia, además de una enorme vocación de servicio a su patria.

Sir Thomas Holdich, jefe de la misión arbitral británica que actuó en el reconocimiento de los terrenos en litigio, ha reconocido testimonialmente con respecto a Moreno: “Muchas veces he dicho que todo lo que el gobierno argentino obtuvo al oeste de la divisoria de aguas se debe exclusivamente a Usted.”

Su enorme conocimiento del terreno le permitió superar las tesis del prestigioso doctor Barros Arana, quien había sido nombrado perito por la contraparte chilena. Hombre de enorme respaldo académico y gran saber, sin embargo no tenía la aptitud de Moreno, desconociendo el lugar. A raíz de su salud endeble, el chileno se dedicó a la escritura y la investigación, y ni siquiera pudo ejercer su profesión de abogado. El profesor Barros Arana es además un referente bibliográfico obligado si se pretende investigar la historia de Chile.

Excelente hombre de gabinete no conocía sin embargo personalmente la zona por la que debía litigar.

Por el contrario, el perito argentino no sólo era excelente investigador, sino además un experimentado y entusiasta explorador y naturalista; fundador del Museo de la Plata y autor de una extensa bibliografía sobre etnología, geografía e historia; comprendió desde el principio que llevar al éxito su tesis pasaba en gran medida por el conocimiento de la geografía local, para poder explicar en su aplicación la justicia de los principios invocados como pautas a seguir en las demarcaciones, y que ya figuraban en los tratados.

El mismo perito escribió: “Discutimos hace tiempo las tierras australes sin conocerlas; hablamos de límites en la cordillera, punto de separación de las aguas, y aún no sabemos qué dirección sigue, ni donde concluye y si puede servir de límite natural o no en las regiones inmediatas al Estrecho de Magallanes. Hácese pues necesario que sepamos con seguridad con qué elementos puede contribuir Patagonia a la prosperidad de la República y esto sólo se puede conseguir conociendo su geografía y sus productos naturales.”

Esta clara concepción ha sido realmente premonitoria. El país tardaría décadas en descubrir el enorme valor de la región patagónica, y más décadas aún en comenzar a explotar sus incalculables riquezas, que hoy son el sustento de buena parte de la energía que se consume en la Argentina, y sin duda su oferta turística más excepcional y valiosa.

De inmediato se dirigió Moreno al Nahuel Huapi, y siguió pronto hacia el sur, para realizar sus observaciones, junto a los equipos técnicos que le acompañaron. En abril regresó, para dirigirse en 1897 a Santiago de Chile, donde se afincó temporariamente con su familia (su mujer María Ana Varela, y sus cuatro hijos, Florencio, Francisco, Eduardo y Juan María)

En mayo logró un acuerdo importante con las autoridades chilenas. Ese mismo día su esposa dio síntomas de haber enfermado de tifus; dolencia que la llevaría a la muerte en el término de un mes, dejando solo y desolado a nuestro perito. La esposa de Moreno no sólo era virtuosa y talentosa, sino que según se testimonia, poseía una exquisita simpatía y delicado trato, que en muchas ocasiones fueron la llave fundamental para limar las asperezas de tan arduas transacciones que debía llevar adelante su marido.

La vida en Santiago se hizo insoportable. Moreno debió tolerar incluso la agresión física por parte de fanáticos chilenos que no querían dar lugar al razonamiento y la discusión.

En lo que hace a la región, puede decirse que las actas aprobatorias de la erección de los hitos fronterizos del lugar fueron suscriptas por representantes de ambos países el 23 de abril de 1901, en Puerto Blest (Paso de Cajón Negro, Constancia, Paso de Mirador, Paso de Puyehue, Paso de Pantojo, Paso de Millaqueo I y II, Paso de los Raulíes y Paso de Pérez Rosales)

En 1903 se lograron los demás hitos de la zona, incluído el del paso de Vuriloche, con la participación de una comisión arbitral especialmente enviada por la corona británica, que actuó como juez a pedido de ambas partes.

A este hombre del que acaba de recordarse otro aniversario de su muerte debemos los argentinos que gran parte de toda esta belleza que nos circunda sea parte de nuestro soberano territorio nacional. Se le deben asimismo los Parques Nacionales, y el Museo Nacional de La Plata, entre otras muchas cosas.

(La Nota fue publicada por el Diario El Cordillerano, de San Carlos de Bariloche)

 

SIN LIDERAZGOS, PERO UNA NUEVA ERA por Alberto Asseff

Conscientes o no, estamos ingresando en una nueva era. No sólo geopolítica, sino integral. Esta transición podría explicar la fenomenal crisis que, invasiva, llega hasta casi los últimos rincones del planeta.

Es primordialmente, una crisis moral y cultural. Crujen los paradigmas o, peor, se derrumban del modo más alarmante: no aparecen los sustitutos. Con la caída de los modelos se han derruído los liderazgos. Hace treinta o cuarenta años el mundo tenía formidables timoneles. Espejos donde reflejarse. Pauta y medida para las actitudes y comportamientos de millones de seres. Esos líderes, antes que nada, nos contenían.

Líder no es caudillo a la vieja usanza. Mucho menos demagogo. Líder es jefe, en el sentido más profundo y más indispensable del vocablo. Es guía y maestro. Hoy brillan por su ausencia. Se fueron casi sin avisar. El resultado son los indignados que pululan hasta en Wall Street – ¡impensable…! -, los gobiernos tambaleantes, las desmesuras de los artífices de burbujas financieras – la alquimia de crear riqueza ficticia -, las conmociones del euro y del dólar, de Europa entera y también de EE.UU. con su descomunal deuda, la engañosa “primavera” árabe plagada de incertezas, y, en general, el retroceso de una globalización que se empantana en restricciones, trabas, armamentismo, intransigencias y vehemencias enceguecidas como las que impide la coexistencia de Palestina e Israel, objetivo largamente reclamado y demorado insensatamente, generando inestabilidad global.

Sin liderazgos nos estamos metiendo en una nueva época histórica. Transitamos, pues, por desfiladeros harto peligrosos. Es que nos estamos internando en lo nuevo, siempre acariciado, pero igualmente azaroso e imprevisible. Y lo estamos haciendo sin baquianos, casi a tientas.

El orbe fue durante mil años o más eurocéntrico. Apenas se produjo una modificación cuando, al final de la Segunda Gran Guerra, ese eje se expandió hacia su este y su oeste, en un despliegue que refirmaba la preponderancia occidental. Nunca deberá omitirse que, aun poseyendo tantas peculiaridades propias del oriente, Rusia es parte de Occidente. Más allá de que sea un inmenso puente con el otro lado del mundo.

En estos albores de siglo, esa hegemonía muestra ‘cansancio de material’. Hoy la pujanza se halla en la región Asia-Pacífico. No sólo por China e India, sino por múltiples actores, incluido el tradicional, aunque estancado, poderío japonés.

Vietnam – ¡cuánto aprendizaje se podría extraer de cómo transformar un desastre en un éxito!-, Malasia, Singapur, Indonesia, Corea y muchos más son puntales de ese despertar del Asia y del Pacífico. Sin olvidar a Australia. Faltaría la querida Filipinas y habría ‘cartón lleno’ en ese lejano Oriente.

En 1989 nació la Cooperación Económica Asia Pacífico –APEC. La integran nuestros vecinos Chile, Perú y México. Ya se dijo, pero vale repetirlo. Hace mil años y durante quinientos, el Mediterráneo fue el mundo. Desde la epopeya de Colón – y de España – ese escenario se trasladó al Atlántico. Hace dos décadas, cuanto menos, el gran teatro se fue montando en el Pacífico y su variopinta cuenca. En ella habita la mitad de la población y representa el 60% del ingreso mundial. Hace veinte años que viene creciendo – y desarrollándose – al 7% anual promedio.

Todavía hay limitaciones, pero los 21 países de la APEC apuestan en serio a desplegar el libre comercio, sabedores de que la prosperidad se subordina muchísimo más a la libertad que a la prohibición, no obstante que ésta pueda deparar una fugacidad de bienestar.

La India no es del Pacífico, pero aspira a entrar a la sociedad. Ya fue admitida como observador. Nosotros, que en Río Turbio estamos a 14 km del Pacífico – porque nos retiramos voluntariamente de Puerto Natales en 1893 – y que en Ushuaia nos ubicamos al oeste del meridiano del cabo de Hornos, lo cual equivale a decir que esa espléndida ciudad se encuentra en el Pacífico, ¿qué aguardamos para llamar a la puerta de la APEC, es decir del futuro?

El futuro ya está acá y en todos lados. Llega sin baquías, lo cual suscita aprensión ¿Podremos arquitecturar nuevos paradigmas encarnados en noveles, refrescantes, liderazgos?

Mientras estos sacudimientos acontecen afuera, en casa estamos con un voto sólido por el poder vigente coexistiendo con una fragilidad del andamiaje institucional. No lo logra disimular el extendido y rentado aparato político. El aparataje sin andamiaje es como un traje de alpaca en un cuerpo enfermo, patentemente escuálido.

Acá también estamos mutando de ciclo sin mentores ni adalides. Estamos en zona peligrosa. No es admitido ahondar la desorientación. Por eso estas reflexiones, buscando el buen camino.

*El autor es diputado nacional electo por la provincia de Buenos Aires y vicepresidente del partido UNIR

www.unirargentina.com.ar

www.pnc-unir.org.ar

LA CONTRACARA DEL RELATO

Por Alberto Asseff *

Nadie puede negar que quien obtiene en la gran encuesta obligatoria recientemente practicada un 50% de los votos posee alguna virtud, sean por acción propia o por defecto de los otros.  Por eso, esta contracara del relato sólo aspira a completar la visión y a zafar del pernicioso – por no decir devastador – discurso único, de inocultable raíz antirrepublicana y de matriz autoritaria.

Socialmente, aumentamos el consumo de electrodomésticos y hasta coches, pero nos subdesarrollamos humana y colectivamente. La convivencia está minada de violencia, crispación, exasperación. desunión. La calle es una prueba cotidiana de que nos toleramos poco y de que convivimos malamente. Fuegos verbales que suelen derivar en riñas a los puños cuando no a los tiros. La familia, en esas vastas profundidades de las barriadas periféricas – pero también en las zonas acomodadas – sufre de lesiones gravísimas: promiscuidad, alcoholismo, abusos sexuales, drogadicción, mujer golpeada, entre otros azotes. Y sin familia sólida, ¿qué sociedad se puede erigir? ¿Qué escuela puede tener éxito? No quiero internarme en los menores en riesgo, situación dramática que afecta a tres de cada diez chicos del estrato social más bajo.

La pobreza disminuye un par de puntos, pero sigue en pie, lacerante, hiriente, doliente. Máxime en un país rico. Pero, ¿merma la pobreza cultural? Hablamos con quince verbos y cien vocablos. Si es verdad que la lengua es la instalación de la cultura, ¿cómo estamos en esta vital materia?

Tenemos cuatro millones de kilómetros cuadrados, los octavos del planeta. Pero el 40% de la población se concentra en la gran Área Metropolitana.  Córdoba, Rosario y Mendoza prometen replicar esa deformación. ¿Adónde está la política demográfica?  ¿En qué anda el salvataje de los 600 poblados semirrurales que daban armonía mínima a nuestro poblamiento territorial? ¿Y la rehabilitación ferroviaria cómo va?

La corrupción es la convidada clandestina a nuestra mesa de todos los días. Se lleva cinco veces más que lo que irroga “el plan universal por hijo”. Ella y el despilfarro impiden que tengamos hospitales, salas primarias, escuelas, transporte público, policía, defensa, radares, becas y una centena de buenos servicios como Dios manda y el pueblo necesita. Sin pensar que Buenos Aires es el ombligo, ¿por qué no disfrutan los metropolitanos del tren elevado de circunvalación paralelo a la avenida Gral.Paz y el Riachuelo? Moscú lo tiene. Nosotros no porque la corrupción se hurtó los recursos.

Producimos trigo y maíz como lo pide el mundo consumidor, pero no tenemos permiso para exportarlos. Así de enrevesada es nuestra vida y nuestra economía. Pintamos, en el relato, un país industrial y tecnológico ideal, pero la participación de la industria en el PBI es del 17% cuando en la demonizada década del 90 era del 19%. El empleo industrial está un 4% por debajo del que existía en 1997 ¿Vamos para adelante?

Se pontifica correctamente que debemos diversificar e integrar la estructura económica. Sin embargo, si baja el precio de la soja se acaba la fiesta. ¿En qué quedamos? ¿Cómo estamos parados? ¿Nos estamos industrializando o primarizando?

Crecemos, pero en 2011 se fueron del circuito financiero us$13 mil millones. Lo que ganamos se nos va. Es como vulgarmente se dice de los delincuentes: entran  por una puerta y se van por la otra. ¿Cómo capitalizarnos con estas fugas?

Gozamos de un ‘modelo inclusivo’ con us$ 60 mil millones de subsidios en cinco años ¿Es sustentable?

El real se devaluó el viernes 9/9 un 0,23% marcando una tendencia. Así, la economía brasileña será más capaz de exportar y correlativamente menos importadora. Una acechanza que muestra la contracara del relato. Además, todos contraen despilfarros. Nosotros, ¿podremos seguir incrementando el gasto público sin límites?

En orden a cómo votamos – no a quién, sino el procedimiento – estamos como cuando llegamos de España. Más arcaísmo imposible. Miles y miles de boletas de papel que parecen hechas para mezclarnos, confundirnos y posibilitar las mal llamadas ‘picardías’ que no son  otras que los añejos delitos electorales, hoy absolutamente impunes. Sin hablar de Ingeniero Juárez, Formosa, cabal ejemplo de que “el fraude patriótico” – abuso imperdonable de la noble palabra que invoca a la Patria -dejó su sitio al simple e infame fraude a secas.

Elegimos sin debatir. ¿Eso es elegir? ¡Qué devaluada está la política! En rigor, la contracara del relato permite mostrar que cada vez hay menos política y paralelamente más negocio disfrazado de política. Sin política, ¿podremos mejorar? ¿Cuál es el horizonte colectivo si no tenemos políticos? ¿Llegaremos al bien común sin laboradores de él?

Existen 1700 pistas clandestinas y villas como la Corea, de San Martín, en el Gran Buenos Aires, donde el Estado no impera. ¿Puede insertarse eso en el concepto de un Estado moderno, legal y eficiente?

La vivienda es la base del desarrollo humano y social de un pueblo. ¿Cuál es el Plan Nacional de Viviendas Sociales ¿ No me refiero a regalos, sino a programas accesibles, sobre todo para los jóvenes trabajadores.  Un joven puede comprar a treinta años vista y un plan puede contemplar una financiación a ese plazo y de paso multiplicar la actividad económica y el empleo, movilizando a cuatrocientos sectores.

La educación está degradándose en sus entrañas, golpeada por añadidura por la realidad que coadyuva a su decadencia. Sin clases el lunes 12 de septiembre porque el domingo 11 se conmemoró el Día del Maestro. Paradoja patética: parar de educar en memoria del gran educador. Así son nuestras disparatadas cosas en nuestra amada Argentina.

No es intención de esta contracara aguar ningún festejo. Sencillamente, es el ejercicio del irrenunciable derecho al otro relato. Un poco de democracia real…

*Candidato a diputado nacional del frente COMPROMISO FEDERAL de la provincia de Buenos   Aires –www.pnc-unir.org.ar ; www.unirargentina.com.ar

¿VIVIR SIN PROBLEMAS? por Alberto Asseff

El arte de vivir, ¡qué problema! ¡Qué desafío! Y también, ¡cuánta felicidad! Esta última, comúnmente intermitente, pero cierta.

En estos días, muchos argentinos vacilan, cavilan y hasta tambalean en su ánimo porque pareciera que flagrantes atropellos – desde sorprendentes prostíbulos hasta casas que efectivamente terminaron en ser meros sueños, pasando por un gobernador aplicado a organizar festivales gratuitos, para enunciar sólo a unos pocos y quizás no los más patéticos – no han gravitado en la decisión del voto primario de los argentinos.

La vida colectiva, pues, nos enfrenta – a muchos compatriotas, más del 50% si contamos a quienes no fueron a sufragar – a un embargante problema. De repente, el futuro se ennegreció y acecha.

Empero, ¿el arte de vivir significa vivir sin problemas? La vida, por el contrario, es solucionar los problemas, lejos de la vana pretensión de que no existan.

Los argentinos tenemos un formidable problema: cómo mantener el crecimiento y paulatinamente ir transformándolo en desarrollo moral, cultural, humano, social, político y económico. Quizás, lo político debió consignarse enseguida de moral ya que de la buena política depende todo, inclusive hasta la restauración de los valores intangibles, desde el respeto hasta la familia (o a la inversa).

Tengo la impresión que el voto del 50% favorable al gobierno nacional – sin entrar a desmenuzar el 7 u 8% de fraude vía boletas hurtadas o faltantes y escrutinios hechos por quienes no aprobaron aritmética de primer grado – es el resultado de una triple combinación: un exultante momento de consumo – mucha plata y subsidios, con ese caso excepcional de que abunde el crédito para electrodomésticos, pero las viviendas haya que pagarlas al contado -, una oposición lejísimo de ser confiable alternativa, sobre todo por su fragmentación y el nefando ’más de lo mismo’ que en general la maniata e inhibe, y una propaganda oficial nunca vista en toda nuestra historia, abrumadora, invasiva, dominante, atrapante.

A esos factores no puede dejar de incluirse la creciente dependencia de muchos argentinos respecto de los favores – o como se quiera llamarlos, pues la palabra sería prebendas – emanados del gobierno. La autoridad actual no duda en deslizar que si cambia el ‘modelo’ se desmoronarían los beneficios, desde computadoras para todos hasta milanesas rebosadas a $20, ambas muy distantes de universalizarse, pero que la magia de la publicidad brinda la sensación de que ya las poseemos y disfrutamos.

Si genuinamente estuviéramos creciendo y a la par desarrollándonos habría menos violencia social, más familia, menos alcoholismo y drogadicción, más escuela, más cultura del trabajo y más valor agregado a él, boleta única electoral, antirrobo y antifraude, votación con debate previo y obligatorio de propuestas y por encima de todo más respeto de todos respecto de todos y del gobierno hacia nosotros, los ciudadanos y habitantes.

Y habría más vigencia de la ley y menos ‘letra muerta’, es decir esas bellas palabras contenidas en innúmeros preceptos que apenas si desde el poder disimulan cumplir, cuando no los incumplen con flagrancia.

El arte de vivir en este colectivo nacional al que pertenecemos incluye decisivamente el aprender a digerir los problemas – que son parte indivisible de la vida -, a decodificarlos y por sobre todo a solucionarlos.

Esta vuelta comicial nos da una oportunidad inédita: podemos mutar la tendencia en dos meses, sin tener que esperar dos largos y desgastantes años. No digo quiméricamente que podamos hacer un giro de 180 grados. Simplemente, lograr que en octubre las cosas tengan racionalidad e institucionalidad básicas, además de que provean una alta dosis de esperanzas renovadas.

Si, como mínimo, hubiera debate y no simplemente publicidad, podríamos darle un viraje a la marcha. Pero lo decisivo es que los problemas no amilanen, descorazonen o amedrenten. Los problemas están para ser resueltos. Y los resolveremos. El desánimo está vedado (no digo prohibido porque este vocablo tiene mala prensa…).

*Abogado, docente, analista, especialista en geoestrategia, dirigente del partido Unir, candidato bonaerense a diputado nacional por Compromiso Federal

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